Esta noche he tenido un impactante sueño. En él aparecía el
diablo. Curiosamente la cara del príncipe de las tinieblas era la del personaje
de una película que vi hace años. Es interesante observar cómo la mente agarra
la cara de un personaje de ficción que en un momento pudo ir unida al concepto
de “diablo”, para luego utilizar esa información gráfica en un sueño cuando hay
que ponerle cara al personaje años después.