Hagamos brevemente un experimento psicológico con un interesante vídeo…
¿Qué tal? ¿Has visto todo lo que se te escapa si no estás
atento/a? Uno se despista y ¡zasca! No vemos ni la mitad de lo que tenemos
delante de las narices.
En el día a
día, ¿qué pasa?
En la vida diaria, ¿no pasará un poco lo mismo todos los
días? ¿Y qué hay sobre nuestras emociones o pensamientos por ejemplo? Si te sientes mal, ¿sabes en qué
circunstancias te pasó? ¿Y lo que te decías a ti mismo/a en ese instante? Seguramente
muchas veces no lo tengas claro del todo, ¿en parte porque no prestas atención
suficiente?
En la terapia los pacientes toman nota sobre sus
pensamientos y sentimientos para intentar conocer mejor esta parte de su experiencia.
Se llama autorregistro y es una herramienta muy utilizada. Esto hace posible
conocer de forma más exacta qué nos pasa como primer paso antes de actuar.
Además es una fuente de información muy importante para el psicólogo, ya que
así podrá entender mucho mejor el problema de su cliente y ayudarle de modo más
eficiente.
En Mindfulness, que ahora está tan de moda, hay ejercicios también
que consisten en observar el funcionamiento de nuestra mente. Se presta
atención a qué pensamientos aparecen, qué emociones se producen o cómo se
experimentan.
Por lo tanto, un primer paso en varias técnicas o terapias
psicológicas suele consistir en prestar más atención como forma de conocer qué
nos pasa.
¿Tiene algo
que ver fijarse en lo malo con no sentirse bien?
Por otra parte, ¿si
nos centramos en aquello negativo que aparece en la vida y no en lo positivo,
no tendrá eso que ver con sentirse mejor o peor? ¿Y si te centras más en sucesos amenazantes no tendrás más ansiedad?
Curiosamente, la gente deprimida le presta atención durante más tiempo a las
cosas negativas, con dificultad para desengancharse de ellas. Podemos encontrar información aquí:
En los trastornos de
ansiedad se presta también más atención a supuestas amenazas. Lo comentan
en este otro estudio:
En algunas investigaciones se está intentando cambiar este
tipo de “vicio atencional” y ver si así puede mejorar la depresión o la
ansiedad. Tal vez en el futuro las terapias sean mejores gracias a ello.
¡Deja el
teléfono!
Pero no solamente es en terapia el único sitio donde conocer
cómo funciona nuestra mente puede ser útil. ¿Qué pasa en el mundo de la
seguridad vial? ¿Utilizas el móvil
mientras vas andando por la calle? ¡Pues cuidado! Seguramente no te vas a
enterar de lo que tienes a tu alrededor. Y si conduces, ¡ni te digo! Por
eso no está permitido. Incluso aunque
tengas el manos libres, tienes muchas más papeletas de tener un percance.
Puedes leer aquí sobre el tema en este PDF de la DGT:
Si te distraes ya has
visto lo que pasa. No detectar a los peatones puede ser tremendamente
peligroso. O qué decir de las señales,
que según el enlace que he puesto arriba, se
dejan de ver el 50 %. ¡Toma ya! Incluso se dice que el riesgo de conducir hablando por teléfono es similar
al de hacerlo con una tasa de alcohol de 1gr/l (el equivalente medio en
sangre en un hombre adulto de unos 70 Kg después de tomar 4 cervezas).
Para dar con
ello has de buscarlo
Por otro lado, si no
estás buscando algo puedes no encontrarlo. Es interesante el estudio de la
atención en relación a muchas actividades humanas, como por ejemplo la
medicina. Radiólogos no encuentran un
gorila pequeño pintado en una radiografía. Podéis leer sobre ello aquí…
Podemos tener la
tentación de pensar que en la práctica clínica, en condiciones reales, el
profesional no cometería un error gordo del tipo “no ver algo que aparece
en la placa en lugar bien visible”. Como
en la red se encuentra de todo, en internet mismo nos encontramos con un interesante
caso, donde un fisio cuenta en su blog que mediante este mismo mecanismo
atencional se le podría haber colado un problema importante al médico que le
envío el resultado de una prueba, precisamente porque debió de dar por sentado
que el dolor que sentía la paciente era consecuencia de otra dolencia (lumbalgia
mecánica) y por lo tanto no estaba buscando las piedras en la vesícula que sin
embargo podían observarse.
No tengo nada en contra de los médicos. Si cito este ejemplo
en concreto es porque tenía a mano justo la información y porque es un tipo de
trabajo donde no cometer errores es bastante relevante, pero lo cierto es que
investigar sobre la atención es interesante en cualquier actividad humana que
se preste a ello y donde pudiera suceder algo similar. Además, fijarnos en estas cosas podría servir para
diseñar programas de entrenamiento que minimizasen los errores y beneficiasen
así a los pacientes.
Y tú, ¿de qué trabajas? ¿Te puede pasar a ti algo parecido?
Los errores de la atención no son los únicos sesgos que pueden afectar a los
profesionales de la medicina. Suponer que tenemos una enfermedad habitual y no
buscar otra más grave y menos frecuente puede ser otro de los fallos frecuentes.
Con otro ejemplo práctico, a Avril Lavigne, según ella misma cuenta la
diagnosticaban fatiga crónica cuando lo que realmente padecía era la enfermedad
de Lyme. Lo cuentan aquí…
Ella llama a los médicos estúpidos. Normalmente los sanitarios
suelen ser gente bastante inteligente, pero los sesgos están ahí para todos y
sin ponerle remedio esto le podría pasar a cualquiera. Desde el punto de vista
de la paciente se entiende la reacción.
Psicología
de la atención en otras actividades
Conocer la psicología
de la atención podría ser útil en el diseño de software, como explican en
esta web…
Los magos y los
timadores manipulan también nuestra atención para engañarnos. Los primeros para
entretenernos y los segundos para robarnos la cartera. Nuestra mente se
engaña a sí misma, a veces ella sola y otras con ayuda del vecino. La mayor
parte del tiempo no nos damos cuenta y por eso ni lo sospechamos. Resulta
curioso que en la psicología que hay en un juego de magia o en el diseño de una
web, pueda estar la receta para salvar vidas o evitar accidentes.
Y a vosotros, ¿se os curre algún otro sitio más en el que pueda
ser importante prestar atención?
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